Cristina Gestido: “Música clásica y rock se merecen respeto”

Cristina Gestido: “Música clásica y rock se merecen respeto”

‘Too Many Ways’ es el último disco de la ovetense Cristina Gestido. Algo que podríamos traducir como demasiados caminos, un título que le viene como anillo al dedo ya que hace años decidió tomar varias rutas con la ayuda de un gran artista para el que trabajó, Sting. Sigue la senda del virtuosismo académico en la Royal Opera House de Londres tocando la viola y atraviesa los mares de la pasión y la intensidad del rock con la banda que lleva su nombre, Gestido. Sin renunciar a nada trabaja muy duro para llegar al público porque considera que “tanto la música clásica como el rock son mundos muy competitivos”. En este álbum compuesto en inglés apuesta por un sonido más crudo, un resultado que le satisface, pero confiesa que queda “bastante evolución por venir todavía”.
-Publicó su primer disco en español. ¿Por qué ha decidido ahora pasar al inglés?
-Yo siempre me sentí más identificada con la música en inglés, crecí con música anglosajona por influencia de mi hermano, con 19 años me marche a Inglaterra a vivir, con lo cual el inglés siempre ha estado más presente en el estilo de música que a mí me gustaba. Escucho también música española, pero cuando me pongo a componer siempre va por ahí. El primer disco lo saqué en español porque coincidió en una época en la que pensé que iba a vivir en España, al final siendo fiel a lo que me gusta, decidí hacerlo en inglés y como todavía sigo en Inglaterra me parece más normal sacar canciones en un idioma que pueda cantar en los dos países.
-Este disco es más rockero.
-Se va acercando más a lo que tenía en mente, para mí el primer disco me quedó un poco más pop de lo que yo quería, también porque era la primera vez que me enfrentaba a un proyecto, siempre trabajé en estudios para otros. Este disco cuenta con más trabajo en equipo, lo grabé con Ángel Miguel, Antón Ceballos y Willón de Calle, que llevamos mucho tiempo tocando juntos, entonces se coció un poco más entre todos y quedó un sonido más crudo. El disco me gusta, pero creo que hay bastante evolución por venir todavía.
-En el álbum aparece la libertad como denominador común. ¿Le libera componer?
-Fue compuesto en un momento de mi vida que me sirvió para quitarme prejuicios, yo siempre tuve miedo al ser músico clásico de profesión, de tener habladurías en mi ámbito de trabajo o de sentir rechazo en el rock, por lo tanto el disco fue un poco de liberación, dije voy a hacer lo que me dé la gana y a quien le guste bien, y al que no, que se aguante.
-¿Es complicado sacar un disco actualmente?
-Hoy en día no te pagan un disco aunque tengas un sello discográfico, a mi me lo ha sacado al mercado Boomerang Discos, pero obviamente es auto editado. Los sellos discográficos quieren que les des el máster del disco para sacarlo, no conozco a nadie de mi entorno a quien le hayan financiado el disco en esta época. Ahora hay un contacto directo artista-fan, realmente la industria ha cambiado muchísimo, se está encontrando un camino hacia dónde ir, pero todavía queda mucho trayecto.
-¿Cómo valoran los músicos que se dedique a los dos estilos?
-Hay muchísima gente de orquestas en Londres y Asturias que lo aplauden, lo ven como algo fabuloso y los de música ligera te llaman para grabar frecuentemente.
-¿Y el público?
-El público lo ve como algo muy espectacular, a mí no me lo parece realmente porque hay muchos músicos que se dedican a miles de estilos, hay muchos pianistas clásicos que se dedican al jazz, muchísimos violinistas de clásica también que acaban haciendo folk, yo creo que estar abierto a varios estilos es bueno, investigar en la música te hace ser versátil y mejor profesional.
-Estudió música desde pequeña. ¿Siente que se perdió cosas en la vida por tener que estudiar tanto?
-No, tuve una infancia muy feliz, yo empecé a tocar el piano con 6 años, y la guitarra y el violín con 8, y lo hacía por placer, nunca he tenido presión familiar, me lo tomaba como un hobby, fue a partir de los 17/18 años cuando vi que me podía dedicar a esto en Londres, cuando perdí parte de mi juventud, fueron muchas horas encerrada, pero es el precio que hay que pagar, no es para tanto si te lo tomas con filosofía y sabes por qué lo haces, de todos modos yo siempre salí por la noches, hay que trabajar muchísimo, pero es cosa de organizarse.
-¿Qué es más dura la carrera de música clásica o rock?
-Las dos son carreras de fondo, en la música popular hay muy pocos filtros con todas las plataformas digitales que hay estamos saturados de música, la música clásica es más rígida, puedes hacer una audición en una orquesta de violinista y para una plaza se presentan 130 y a lo mejor la plaza queda vacía por chorradas, tanto la música clásica como el rock son mundos muy competitivos y se merecen mucho respeto.
-En 2010 estuvo de gira con Sting. ¿Cómo fue la experiencia?
-Siempre había estado ligada a las dos músicas, tocaba en un grupo con 15 años, cuando empecé a tocar viola clásica lo otro lo anulé, seguía yendo a conciertos y tocando en casa a lo mejor, pero mi vida era la música clásica. Sufrí una crisis bastante grande y en ese momento apareció Sting por el camino y me salvó la vida porque me hizo recordar lo que era tocar en un escenario a ese nivel, interpretar para entretener a la gente, para que fuera feliz, no para pasarlo mal. Fue un giro muy grande, una experiencia que consiguió que lanzara un disco. Sting me dijo: “Escucha a tu corazón, nadie te va a ayudar” y fue un gran apoyo para tirarme a la piscina y hacer mis discos.
-También ha tocado en actuaciones con Julie Andrews, Celine Dione, David Bisbal y Soraya. ¿Quién le ha sorprendido más?
-Bisbal, toqué en un bolo con él en el Royal Albert Hall de Londres. Si le digo la verdad a mí no me gusta su música, pero es un profesional como la copa de un pino, un amor de chaval, estuvo tres horas y media cantando y bailando sin parar, no se le escapó la voz, tenía una templanza tremenda, no le pudo la presión de actuar en un escenario tan importante.