Imagina un Bulevar: “En Oviedo ya no es posible hacer una actuación urbanística sin participación”

Imagina un Bulevar: “En Oviedo ya no es posible hacer una actuación urbanística sin participación”

Texto: Amor Domínguez

Fotos: José Vallina / Amor Domínguez

Es una metáfora del urbanismo participativo y también un punto de partida en el desarrollo metropolitano. “Imagina un Bulevar” no es una plataforma reivindicativa al uso, no reclaman únicamente la transformación de la entrada a Oviedo desde la Y, quieren que el proyecto se diseñe de acuerdo a las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos. La capital del Principado tiene en marcha la operación más ambiciosa de los últimos 20 años. No solo afecta a un barrio, tiene trascendencia metropolitana porque incluye el prerrománico de la iglesia de San Julián de los Prados y los terrenos de la antigua fábrica de armas. Dicen que cuando empezaron sus propuestas sonaban exóticas, cuatro años después la participación ciudadana ha entrado en sus agendas.
Hace cuarenta años la Y partió su barrio en dos, una cicatriz que dejó sin nombre y convirtió en autopista a la calle principal que da acceso a Oviedo desde Gijón y Avilés. Hartos de que los sucesivos equipos municipales hicieran caso omiso a sus quejas por la contaminación acústica y atmosférica decidieron poner en marcha Imagina un Bulevar, un proceso participativo para crear una propuesta de regeneración urbanística de la zona. La plataforma arrancó hace cuatro años de la mano del grupo de urbanismo del 15M.
“Un año después del 15M los miembros del grupo de urbanismo que surgió de la experiencia, empezamos a reunirnos con vecinos de Ventanielles”, explica Manolo Carrero, miembro de Imagina un Bulevar. “Nosotros sabíamos que había problemas, que el barrio tenía una situación de vulnerabilidad, hay informes que lo dicen y creíamos que éste era un buen sitio para poner en práctica las propuestas que habíamos estado barajando en la Escandalera”.

Un conflicto, detonante del proceso

Los habitantes de la zona se habían empezado a movilizar contra la construcción de un cuarto ramal en el enlace de la autopista Y a la altura de la avenida de Atenas. “Esto fue la chispa”, cuenta Manolo Carrero, “a partir del apoyo a esa reivindicación empezamos a reflexionar y nos dimos cuenta de que el problema no era sólo ese ramal, que se iba a construir a ocho metros de las ventanas de las casas de la gente, el origen estaba era la barrera urbanística que suponía la autopista.”
Fue el comienzo de los encuentros entre la gente, tanto de los afectados como de otros barrios, que pronto toman conciencia del verdadero problema de fondo. Finalmente el cuarto ramal se construyó pero la derrota reafirmó la aspiración colectiva de convertir esta barrera en un espacio abierto e integrador.

La autopista que separó el barrio

El tramo final de la autopista es la puerta de entrada a la ciudad desde Gijón y Avilés, y separa al barrio en dos desde hace más de 40 años. El posterior desarrollo residencial a ambos lados de la infraestructura agravó el problema de un sector históricamente segregado del resto de la ciudad. “El barrio comenzó a dotarse con las infraestructuras que no querían en otras partes de la ciudad, aquí estaban el Matadero o la Cadellada”, explica Antonio González Abúlez, otro de los integrantes de la plataforma. “Un ejemplo de la cicatriz que supuso la autopista es que se eliminaron dos hileras de la zona de viviendas de El Rancho”.
Cuando se diseña la Y la idea era que los coches llegaran al centro de las ciudades lo más rápido posible. “No se barajaron otros criterios”, recuerda Manolo Carrero, “partieron en dos El Rancho, llevaron los coches hasta el borde de la iglesia prerrománica de Santullano y acabaron de segregar Ventanielles que se convirtió en un fondo de saco que tenía por una parte la vía de FEVE y por otra la autopista”.

Priorizar otro tipo de movilidad

Con una media de 32.000 vehículos diarios transitando ante sus ventanas, los aproximadamente 25.000 vecinos de la zona soportan importantes niveles de contaminación acústica y ambiental. “Hace unos meses hubo que cerrar esta entrada de la autopista por los altos niveles de contaminación”, recuerdan en el barrio. A ello se unen las dificultades de movilidad que conlleva una gran infraestructura que da prioridad al tráfico rodado. Cuando no deben dar grandes rodeos para llegar al otro lado, tienen que atravesar los pasos elevados que hay sobre la autopista. “Las pasarelas que se han construido en los últimos años no han reducido la barrera” dice Fernando Ibáñez, vecino e integrante de Imagina un Bulevar “la última que se abrió hace algo más de dos años, costó más de medio millón de euros y ni siquiera cumple la normativa sobre accesibilidad, es mejor que el paso que existía antes pero no es la respuesta a dos décadas de reivindicaciones, ahora se necesitaba otra solución”.
“Eso que nos han dicho siempre, que los coches necesitan una vía rápida de acceso al centro, no es cierto, así que nosotros planteamos a otras opciones”, cuenta Manolo Carrero. La idea es que los vecinos lideren este proceso de transformación con la participación de los técnicos, grupos municipales y el Ayuntamiento. El anterior Gobierno municipal comenzó a reunirse con los vecinos “Pero solo quería dar apariencia de que el proceso era abierto cuando en realidad no lo era”, señalan desde la plataforma, “hicimos unas jornadas que fueron un éxito y aportaron mucha experiencia, el compromiso era que las conclusiones de esos talleres irían en el pliego de condiciones del concurso de ideas. No respetaron el compromiso y decidimos romper.”
El proceso no se paró, los integrantes de Imagina un Bulevar siguieron reuniéndose cada jueves en el centro social de Ventanielles. “Nunca se frenó el proyecto,” apunta Manolo Carrero, “en un momento dado decidimos tirar hacia adelante aunque no es lo mismo hacerlo solos que tener socios”.
Tras las elecciones del pasado mayo, llegó una nueva corporación -formada por el PSOE y la candidatura de unidad popular Somos Oviedo- que acordó con Imagina un Bulevar una calendario de pasos para comenzar las obras de reforma en 2018. Entre ellos, está un concurso de ideas que redactarán los propios vecinos, un tribunal -en el que estarán presentes los habitantes y técnicos municipales- que elegirá las propuestas finalistas para que finalmente sean los propios vecinos los que voten en referéndum el proyecto que quieren para su barrio.

Urbanismo participativo

“Es un proceso largo y se tienen que ir cumpliendo todas las fases”, afirma Carrero, quien subraya que aunque el diálogo es diferente al de la anterior corporación tampoco quieren dar todo por hecho hasta que no se vaya poniendo en marcha lo que los vecinos reclaman sin dejarles a un lado.
“La participación ciudadana hasta ahora era inexistente. Ahora se trata de mirar más al peatón, al vecino y ver que hay una dimensión social que sobrepasa la infraestructura”. Dice Luis del Moral, uno de los últimos en incorporarse al proyecto.
“Una de las fases más inmediatas del proyecto será una exposición con ejemplos similares que se han llevado a cabo en otras ciudades. Hay ejemplos muy interesantes en Estados Unidos, Canadá o Colombia donde también hubo mucha participación”.
Precisamente la elección del nombre por votación popular fue una excusa para contar con la ciudadanía y hacer un ensayo general de lo que era una experiencia de participación. “Nos dimos cuenta de que una vía tan importante como la que da entrada a Oviedo no tenía nombre. Era la autopista y también una calle, pero ¿qué calle?”. El nombre no será la única medida para que cambie la percepción del ciudadano sobre esta entrada a Oviedo. “Entre los anexos que planteamos a la nueva corporación figuran medidas de ablandamiento poco costosas que servirán para que la gente se conciencie de que esto no es una autopista”. Adelantar el cartel que figura a la entrada o poner semáforos y pasos de peatones son algunos de los planteamientos que ya ha aceptado el equipo de gobierno.

La fase cero arrancará esta primavera

La hoja de ruta marca el inicio de las obras del bulevar a finales de 2017. El proyecto vecinal incluye carriles bici, sustituir los pasos elevados por pasos a nivel y rotondas que conecten los barrios y convertir las medianas en un amplio paseo peatonal y arbolado. La propuesta también apuesta por la recuperación de los terrenos que rodean la iglesia de San Julián de los Prados y la parcela de la fábrica de armas. “El anterior equipo de gobierno decía que era competencia de defensa pero no puede quedarse fuera del proyecto” apunta Antonio González Abúlez.
La prueba del algodón es la vinculación del proyecto a los talleres. “Habrá otro concurso de ideas, si las conclusiones no se vinculan al proyecto sería una simple consulta y eso no es lo que queremos” dice Manolo Carrero.
“Somos optimistas, vamos a trabajar para que se cumpla la hoja de ruta. Podemos ser el germen de otras actuaciones, no se pueden hacer actuaciones en el Cristo ni modificar entradas a la ciudad con problemas similares a ésta sin consultar a la gente”, reitera Luis del Moral.