José María García: “Asturias ha formado mi carácter y mi forma de ser”

José María García: “Asturias ha formado mi carácter y mi forma de ser”

José María García (Madrid, 1944) es uno de los locutores radiofónicos más emblemáticos. Aunque “le nacieron” en Madrid, se considera asturiano por sus vínculos con la región. De crítica ácida, de su estilo personal todos recordamos muletillas como “Ojo al dato”, “lametraserillos” o “abrazafarolas”. La entrevista fue realizada en Luarca donde recordó los años de su niñez en los que pasaba los veranos Ferrera de Merás. José María García repasa la situación de Asturias y la actual problemática de los medios de comunicación en España así como de la profesión periodística.
-¿Qué siente cada vez que viene a Asturias?
-Asturias forma parte integral de mi vida. Cuando estaba en el colegio, con 8 o 9 años, al día siguiente de terminar las clases pasaba mi verano aquí, en Ferrera de Merás, en Trevías, y Luarca. Tres meses que se me hacían cortos. A Asturias le debo muchísimo porque ha formado mi carácter y mi forma de ser. Recuerdo que en Trevías, cada lunes primero de mes había una feria de ganado, yo observaba mucho y veía a los paisanos discutir dos horas por una diferencia de 25 pesetas en un trato, pero se daban las manos y lo cerraban. Si después venía otro comprador que le daba más dinero, ya no servía. Su palabra era su palabra, no hacía falta firma. He aprendido muchas lecciones que ahora no tendrían valor, la familia que es la esencia de la sociedad ha perdido muchos de los factores que yo aprendí en mi juventud.
-¿Le “nacieron” en Madrid?
-Sí, Madrid me lo ha dado todo y se ha portado muy bien conmigo, pero me considero asturiano.
-¿Cuándo nace en usted el gusanillo periodístico?
-Con 12 años, estudiaba en el colegio Maravillas de Madrid, y allí se editaba y se edita una revista llamada ‘Perseverancia’ donde yo decidí lo que quería ser, contador de cosas, que es lo que soy y lo que he sido.
-¿El secreto de su éxito profesional?
-He sido periodista deportivo por accidente, nunca me ha gustado. Cuando yo empecé existía la censura, y como hacer otras informaciones era imposible, me pasé a hacer deportes, y utilizarlo para contar mis cosas. Recuerdo que cuando empecé había muchos periodistas más cultos que yo, más preparados que yo, con mejor voz que yo… y triunfé por la perseverancia. O eres muy tonto, o si tú trabajas tres horas más que los demás, es imposible no triunfar.
-¿Cuáles son las fechas clave en su vida?
-En los Juegos Olímpicos de México (1968) cubrí la famosa matanza de la Plaza de las Tres Culturas, gobernaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y los estudiantes mexicanos decidieron denunciar los atropellos de ese partido. Entonces a unos Juegos Olímpicos acudíamos unos 3.000 periodistas que polarizábamos la atención del mundo. Recuerdo que viajé con el avión de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes. Estaba en el diario Pueblo y al llegar a México unos autobuses nos llevaban a la Villa Olímpica, pero pasaban por el Distrito Federal. Leí en un periódico una entrevista que le habían hecho a Oriana Fallaci, llamé al director de Pueblo y le dije: “yo me quedo aquí porque aquí es donde va a estar la noticia”. Salvé la vida de milagro, tumbado debajo de una camioneta. Pero conseguí una exclusiva mundial, una entrevista a Fallaci y luego una información de primerísima plana de todos los acontecimientos.
Luego está la del 23-F y hay muchísimas más, como el día que me llama la Cadena Ser, Eugenio Fontán, y firmamos el contrato o diez años después cuando le dije que me iba, porque no aguantaba la sugerencia de silenciar los desmanes de Pío Cabanillas, pieza clave cuando me enfrento al imperio del monopolio. Hay muchas fechas.
-¿Qué le falta por hacer?
-Muchísimas cosas, lo que pasa es que en este momento hacer el periodismo que yo quiero es imposible, porque no quiero volver al periodismo deportivo, volvería a lo que me gusta, a la actualidad, pero hoy viene marcada por una crisis galopante en los medios de comunicación a excepción de Atresmedia y Mediaset, que viven estupendamente gracias a la torpeza de TVE de no aceptar publicidad. Hoy la totalidad de los medios de comunicación desde los más fuertes, grupo Prisa, Unidad Editorial… a los más pequeñitos están en quiebra técnica. Entonces, ¿cómo le puedes pedir independencia a un periodista al que no le pagas para que pueda vivir decentemente?
-¿Y los medios digitales?
-Lo digital es el futuro. Los españoles nos hemos acostumbrado a lo gratis y creemos que es así. Por otra parte, las centrales de medios, que son las que manejan los temas publicitarios, no han creído hasta ahora en ello, aunque las evidencias lo hacen real. Pero evidentemente es el futuro, y para que sea absolutamente independiente, un periodista debe de poder vivir de forma y manera independiente. Hoy es vergonzoso, ya no digo el periodismo deportivo que se hace, cualquier información, durante muchos años luchamos porque una noticia no era noticia si no estaba debidamente contrastada por todas las fuentes. Hoy se ha cambiado por algo tan trágico como “no permitas que la realidad estropee una noticia”.
-Habla con mucha naturalidad de su enfermedad. ¿Cómo le afectó?
-Yo soy católico practicante aunque muy pecador. Se lo agradezco a Dios, a mi familia, mi mujer y mis dos hijos, y al cuerpo médico porque soy un superviviente. Yo he luchado muchísimo, pero hay gente que ha empezado conmigo, por ejemplo Paquito Fernández Ochoa y tantos otros que se han quedado en el camino, yo lo puedo contar. De poder ir de mi cama al baño que eran 10 metros con dificultad, ahora me hago 15 km diarios. Recomendar lucha, constancia, cabeza, que a lo mejor hay gente que ha luchado mucho y no ha salido adelante, pero si lo intentas es posible que lo consigas, si no lo intentas, nunca lo podrá conseguir.
-¿Cómo ve Asturias en términos generales?
-La situación de Asturias es muy preocupante desde hace muchos años. Nadie pensó o quiso pensar que la salida más idónea para la mina no eran las prejubilaciones, era acomodar el presente pensando en el futuro. El problema de Asturias es nacional, hay un déficit de políticos absolutamente tremendo. Debemos concienciarnos de que un político no es un jefe, es un empleado que vive de nuestros impuestos y por lo tanto hay que exigirles. Por otra parte, en cualquier parte del mundo hay corruptos, pero en los países más civilizados y de democracias más consolidadas, el no corrupto denuncia al corrupto. Curiosamente en España el no corrupto tapa al corrupto, por si le puede llegar a él.
-Hubo un momento de la vida política asturiana donde intentó mediar entre Cascos y Marqués.
-Yo creía en Álvarez Cascos, lo conocía de Luarca. Fue una de las mayores decepciones de mi vida, en él había creído y había confiado. Ha traicionado toda mi esperanza y el de todos los asturianos. Él nunca ha sido secretario general, siempre ha sido general secretario, dictador, cacique y creo que ha hecho un daño irreparable al PP. Cuando la disputa con Sergio Marqués me ofrecí y pensé, los meto a los dos en una habitación y no salen hasta que se arreglen. Marqués me dijo, “cuando tú quieras”. Y Cascos me dijo, “si encuentro a Marqués le arranco la cabeza”. El ejemplo ideal de político. Es un desastre y lo digo cariñosamente, cuando le defino así soy tremendamente generoso.
-A estas alturas de su vida ¿qué es lo que más valora?
-La generosidad. Lo más bonito que han escrito de mi vida lo escribió Raúl del Pozo en la última página de El Mundo, decía que había batido todos los récords, que me había hecho multimillonario y todas estas cosas, y que lo mejor de mí era ser buena persona. Ahora que estoy en mis últimas etapas, que es ley de vida por la edad que tengo, no hay nada más importante que la generosidad. Ya que he sido un privilegiado, trabajar por los demás y para los demás.