Lara Álvarez: “Estoy enganchada a los realities”

Lara Álvarez: “Estoy enganchada a los realities”

Lara es una gijonesa que disfruta tanto de su vida privada como de su trabajo de la forma más natural, con alegría, transmitiendo energía positiva y optimismo en una simple conversación. De momento comparte su tiempo con su perro Choco, al que adora, e intenta ver con frecuencia a su familia, ya que trabajar en televisión no ha cambiado su forma de ser, se considera la misma de siempre e intenta llevar una vida normal, sin que ser mediática la influya, no dejando de salir a pasear con amigos por el centro de Madrid o a tomarse unas cañas, sin que su compañía sea otra cosa que amistad. En la parte profesional nos relata su experiencia en los realities Supervivientes y Gran Hermano.

-¿Cómo ha vivido laboralmente el cambio de periodista deportivo a presentadora de realities?
-Empecé en deportes en Marca Televisión, pasé por la Sexta Deportes, estuve también con las motos en Tele5, y además con Los Manolos. Aprendí muchísimo, ha sido muy importante en mi carrera, fue una evolución importantísima, pero después de cinco años me ofrecieron la oportunidad de hacer entretenimiento. Al final cuando hablas de informativos, aunque sea en Los Manolos que es más desenfadado que otras informaciones, igualmente tienes que mantener un perfil de informativo. Pasar al entretenimiento te desencorseta un poco, la verdad es que va más con mi carácter, con mi manera de ser, está siendo toda una aventura, una experiencia nueva. Llevo en ello dos años, empecé con Todo va bien, en Cuatro, que fue un formato que duró poco, pero aprendí mucho porque era la primera vez que me ponía al frente de un programa de humor y entretenimiento. Luego pasé a Supervivientes, que fue la macro aventura, después de ello, Gran Hermano, que empecé el año pasado con el Límite 48 horas. El mundo reality me apasiona, porque cada directo, por mucho que te quieras preparar las cosas en escaleta o en guión, siempre salta por los aires, porque es más importante lo que ocurre en los directos y cómo te sorprenden los concursantes, que lo que tú te puedas imaginar. Estoy super enganchada ahora mismo a los realities en los que trabajo, Supervivientes y Gran Hermano, precisamente por eso, y porque nunca sabes lo que te vas a encontrar, cada directo es diferente, cada día de repente se desata una trama nueva y te sorprende.
-¿Cómo es el reto técnico en Supervivientes?
-Es impresionante, somos 180 personas trabajando en Honduras, un equipo experto en la isla a todos los niveles, es puro trabajo de producción, nosotros estamos en tierra firme y los concursantes están en una isla a 40 minutos en barca. Es un formato en el que lo que ve el espectador es maravilloso, pero lo que vemos nosotros que estamos trabajando allí tres meses es imposible de describir. Algún periodista ha venido para hacer reportajes y todos se van alucinados, porque hay 180 personas 24 horas trabajando, por ejemplo los juegos se hacen y construyen allí. Contamos con equipo italiano, equipo hondureño, equipo dominicano, equipo español… personas que llevan haciendo la isla siete u ocho años y claro, es un funcionamiento perfecto, si falla una persona del equipo fallamos todos. Lo bonito de Supervivientes es que somos una familia porque convivimos tres meses con los compañeros y profesionalmente dependemos todos de todos.
-¿Qué tal su perro Choco? Lo conocimos recibiéndola en el aeropuerto al llegar de Honduras.
-Muy bien, es mi debilidad. Está de vacaciones con mis padres, ahora mismo está como un duque. Tiene seis años, es mi mayor confesor, y el que muchas veces mejor me entiende. Cuando llego a casa, entiende de energías, si llegas más triste enseguida se pega y te da cariño.
-Y el formato de Gran Hermano?
-Los concursantes están en una casa y la manera de trabajar es diferente. En Gran Hermano hay mucha parte del equipo de Supervivientes aún siendo de dos productoras diferentes, y eso es una suerte, no pierdes el contacto con tus compañeros. La manera de funcionar es distinta, en mis intervenciones en Límite 48 horas estoy en el control, estamos informando de las últimas novedades. Estamos contando 48 horas después del debate qué está pasando y 48 horas antes de la gala qué puede pasar. Los martes tienen posicionamientos, tienen que hacer alegatos, contra alegatos, se saben porcentajes y eso les desestabiliza, están encerrados en una casa y saber cualquier información de fuera para ellos es fundamental. Ahí es cuando se desatan las discusiones y las tramas, también hay cosas bonitas como historias de amor, desencuentros, tensiones… está muy bien.
-Es la presentadora de moda, este verano pregonera de las fiestas de Gijón, y pregonera del Sella. ¿Cómo fue ese recibimiento en Asturias?
-Espectacular. A parte de que es mi tierra y adoro Asturias, mi familia está allí, mi padre, mi madre, mi hermano, el recuerdo de mi abuela… Me hacía especial ilusión, ya no solo recibir el cariño que me daban todos mis paisanos a mí, sino todo lo que sabía que suponía para mi familia, lo que habría supuesto para mi abuela… fue extremadamente emocionante, la mayor muestra de cariño que me podían haber dado y así lo recibí. Llegaba de Honduras y recibir en esos días el cariño de mi gente, en Gijón nos conocemos todos, y no soy la de la tele, soy la de la Orquídea, la tienda de mi tía, que era la tienda de mis abuelos. Es la gente que conoces de toda la vida y trabajas en la tele pero sigues siendo la niña de Amalia. Al final es algo tuyo, al igual que el Sella, fue algo mágico. No me ha costado tanto hablar en público en la vida, tanto en Gijón como en el Sella, porque al final hablas para la gente con la que has crecido, con la que has compartido tu vida, que está ahí diciéndote que están orgullosos.
-¿Qué es lo que más echas de menos cuando tardas en venir a Asturias?
-A parte de la familia, que además tengo la suerte de que cuando yo no puedo ir vienen, porque les doy tirón de orejas si no lo hacen, no pasa más de un mes sin ver a mi familia. Pero echo muchísimo de menos el mar, los paseos por el muro, tomar una sidrina en Cimadevilla, a varias amigas… al final llevo tres años viviendo en Madrid y siempre he buscado la manera de escaparme a lo que me hace feliz, en este caso es mi tierra, mi familia, al final allí encuentro mi hueco de paz y tranquilidad y sobretodo mis raíces, eso no creo que lo pierda nunca siempre que tenga la posibilidad de hacerlo.
-¿Y de amores qué tal?
-(Risas) Estoy muy tranquila, muy bien. Me alegra que me preguntes esto. Lo que tengo son muchos amigos, como cualquier persona. Cada vez que salga con un amigo a pasear no significa que sea mi novio, ni que tenga nada más que una amistad. Me alegra que la gente quiera que esté bien, pero no necesito tener a nadie para ser feliz, estoy muy contenta, muy tranquila, tengo muchos amigos con los que seguiré tomando cañas y saldré a pasear por el centro de Madrid y cada uno puede poner el título que quiera. Intento hacer las cosas de la manera más normal del mundo. Si al final te limitas a dejar de hacer cosas por lo que pueda decir la prensa o lo que pueda pensar la gente, dejas de vivir. No va conmigo. Tengo un gran equilibrio en mi vida, y amor nunca me ha faltado, siempre tengo el de mi familia.
-¿Cuál es tu próximo plan en Asturias?
-Quería escaparme a pasar unos días. Además en esta fecha, en otoño, que todavía hay ‘rayinos’ de sol y te puedes tomar una caña en una terraza mirando al mar, eso no lo cambio por nada, en cuanto pueda me escapo seguro.