Las Piraguas de la peñas

Las Piraguas de la peñas

“Guarde el público silencio y escuche nuestra palabra…” rezan las primeras líneas que Dionisio de la Huerta –alma mater del Descenso Internacional del Sella- compuso para dar salida a la competición deportiva más folclórica de España. Difícilmente podía sospechar entonces la dimensión que iba a cobrar aquel paseo en canoa que realizó en 1929 junto a un par de amigos entre Coya (Piloña) y Arriondas. Prueba y fiesta crecieron hasta alcanzar categoria internacional con la ayuda del desaparecido Emilio Llamedo, quien fuera presidente del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS) hasta el fin de sus días.
Dionisio de la Huerta y Emilio Llamedo compartían una máxima: El Sella debía caminar de la mano de los lugareños. Por eso, el desfile que atraviesa la arteria principal de Arriondas, conduciendo al público hacia el río, es santo y seña de los vecinos, agrupados en cuatro grandes colectivos: Los Tritones (Piloña), Selleros (Arriondas), Los Botijos (Cangas de Onís) y Entaina (Ribadesella). Son las patas de un banco sólido que reivindica un Sella abierto a todos con un mayor protagonismo de concejos ribereños como Amieva y Ponga. Los cuatro a una pretenden conseguir que los trece reyes de la monarquía asturiana marchen por Arriondas arrastrando con ellos a toda la región.
Los Tritones
Llegados de Piloña en el tren fluvial, son el colectivo con más solera en el Sella. La Asociacion Cultural y Folclorica Tritones Infiestu brotó de la brillante imaginación de Dionisio de la Huerta. Pretendía formar un grupo que diera color y animase la fiesta. “Somos 120 socios, el número de personas que caben en nuestro vagón del tren fluvial, aunque en el desfile se nos unen más personas”, explica Ángel Luis Menéndez ‘Kevi’, presidente de la entidad durante los últimos 22 años. Los hombres marchan por Arriondas ataviados con falda marrón, camiseta amarilla, corona de enredadera y un tridente. Las mujeres pueden lucir los colores rojo, verde o blanco. La tonalidad azul esta reservada para ‘la tritona del año, que hace las veces de ‘reina’ del grupo y porta, además del tridente y de manera opcional, una hortensia en el pelo. Natalia Menéndez ostenta el título de Tritona este año. Llevan desde 1954 entonando sus tradicionales cánticos hasta llegar al río. Allí, además de pegarse un baño, son los encargados de despejar el Sella minutos antes de la salida, sacando del agua a los rezagados. Pero sus actividades van más allá. “Estamos intentando revitalizar el Descenso del Piloña”, explica Kevi, en Infiesto hacen “lo mismo que en el Sella, animar, pero también llevamos a Los Tritoninos, menores de 13 años”.
Selleros
En los últimos años despertó en Arriondas un sentimiento sellero que permanecía aletargado. La villa reclamaba protagonismo en su fiesta más universal y pretendía impulsar un desfile que estaba perdiendo gas. Fruto de esa inquietud nació el colectivo Selleros, registrado como asociación en 2014, aunque abrió sus puertas a los socios en 2015. En tan solo un año han conseguido captar alrededor de 600 personas. Todo un récord que corrobora la fidelidad de los parragueses al Sella. “A lo largo del año organizamos numerosas actividades”, explica Sergio Suárez. Además de escenificar el ‘Entierru del salmón’, que pone fin al antroxu local, también han introducido un emocionante y novedoso acto en el programa del Descenso del Sella: L’Allume. Alrededor de la medianoche, el viernes de Piraguas, los parragueses desfilan hacia el río con las candelas flotantes que ellos mismos han decorado en memoria de los selleros que se han ido. Después del pregón, las velas descienden río abajo, iluminando la noche y las aguas. Han creado un grupo local de batukada, que se estrenaba en el Descenso del Piloña, formado “por alrededor de 30 personas”, puntualiza Maria Llorente. El taller ‘Sellarte’ ha cambiado la imagen de Arriondas. Los propios vecinos, guiados por el artista local Agustín Aramburu, decoraron el muro apostado a los pies del Sella, que da la bienvenida a la villa. Una efemeride que, como la obra en sí, está llamada a pasar a la historia parraguesa.
Los Botijos
El Sella, frontera natural y política entre Cangas de Onís y Parres, es capaz de diluir hasta las tradicionales rivalidades entre concejos. En cada edición del Sella, desde 1996, una delegación compuesta por unos 140 cangueses se traslada a Arriondas para desfilar con la peña ‘Los Botijos’, apodo que lo parragueses acuniaron a sus vecinos. Y son más que bienvenidos. El propio artista local, Agustín Aramburu, pintaba en el lado cangues del Puente de Arriondas unos botijos en clara alusión a sus vecinos y la vinculacion que tienen con Las Piraguas. Cada año construyen una animada y sonora carroza temática, que acompanñn bailando desde el suelo decenas de personas ataviadas con camisetas verdes, tonalidad característica de Cangas de Onís. Después de la salida, aparcan su camión a las puertas del barrio de la Peruyal de Arriondas, con la música a tope para amenizar la jornada. A las cuatro de la tarde regresan a Cangas para continuar la fiesta en casa. “Vamos al Monarca, en Cangas de Arriba, y sobre las 7 bajamos a lo de Xico, hasta que el cuerpo aguante”, explica el presidente del colectivo, Pedro Fuente ‘Mole’. Los Botijos lograron cambiar el desarrollo del Sella. Hace años, la capital parraguesa quedaba vacía tras la salida de las piraguas. Pero la folixa de Los Botijos hizo que la Sidrería Mirador permaneciese abierta y muchos locales y foraneos alargasen la celebración. Poco a poco, el público fue creciendo y más y más bares se sumaron a la fiesta que actualmente termina de madrugada.
Entaina
Arriondas es alfa y Ribadesella es omega. Los riosellanos también se vuelcan con sus festejos más multitudinarios. Y lo hacen a través de la Asociación Cultural Entaina Ribeseya, que tiene por objeto conservar y recuperar el patrimonio local, tanto cultural como festivo y ligüístico. Durante todo el año impulsan actividades como un amaguestu, la Folixa de la Sidre, el Enrramau de Fuentes, o el Concursu de Enrramau en los pueblos. Se implican tambien en las Fiestas de Guía. En el Sella fomentan que “todos los riosellanos engalanen sus ventanas y comercios, que vistan el atuendo propio y participen en el desfile de salida de Les Arriondes”, apunta Jenifer Rodríguez. De hecho, habilitan autobuses de ida y vuelta a la capital parraguesa para tal fin. En ellos viajan los 100 socios del grupo, “aunque muchos más se desplazan en motos, coches, tren…”. Igualmente, “cada año ponemos a la venta pañuelos con una frase del pregón”. Este año “hemos creado unos cabezudos para llevar a Arriondas”. Su objetivo, de cara a próximas ediciones es “recuperar el desfile en Ribadesella tras la entrada de los ganadores”.