Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias

sanjurjo-sliderDesde diciembre de 2009 la dirección de la Fundación Princesa de Asturias tiene nombre de mujer, Teresa Sanjurjo, especialista en gestión de entidades no lucrativas, su régimen jurídico y fiscal. Ha sido la encargada de mantener la esencia e identidad de la Fundación adaptándola a los tiempos ya que las circunstancias no son las mismas que en el año 81 cuando vio la luz la entidad. Los valores que defienden son los mismos lo que ha cambiado es la forma de trabajar. Nacida en Madrid en 1972 sus raíces maternas son asturianas, concretamente de Castropol. Hace seis años se trasladó a Oviedo para asumir su nuevo reto, desarrolla su trabajo con profesionalidad y lo compagina con su faceta de madre de dos niños, el pequeño de 17 meses ya nacido en Asturias.

“La denominación Princesa de Asturias ha sido asimilada como un paso natural de continuidad”

A Teresa Sanjurjo le ha tocado vivir momentos históricos dentro de la Fundación. La proclamación de S.M. el Rey Felipe VI y la sucesión en el título de Príncipe de Asturias a favor de la Infanta Doña Leonor supuso grandes cambios. La Fundación y los Premios han pasado a denominarse Fundación Princesa de Asturias y Premios Príncipe de Asturias a partir de la edición 2015 de los galardones que se entregarán este viernes por primera vez bajo esa denominación. “Ha sido un paso muy natural de continuidad, internamente no tenemos esa percepción de novedad que desde fuera se puede notar, solo que con una presidenta honorífica de nueve años” afirma Sanjurjo.

-Se ha cambiado la denominación tanto de la Fundación como de los galardones a Princesa de Asturias ¿ya lo han asimilado?
-En la Fundación hicimos una inmersión acelerada en el cambio de nombre con la proclamación de don Felipe como rey. Ya lo tenemos completamente asimilado y como el objetivo de la Fundación y los premios, así como nuestra dinámica de trabajo, es exactamente la misma, ha sido un paso muy natural de continuidad, internamente no tenemos esa percepción de novedad que desde fuera se puede notar. Continuamos como estábamos, con una presidenta honorífica de nueve años, claro.
-¿Y qué se percibe en la calle?
-La gente ya antes hablaba de la Fundación Príncipe y ahora, dicen “la Fundación Príncipe, ah no, Princesa”, creo que con la ceremonia de entrega de galardones de este año quedará completamente asimilado.
-El primer discurso de la Infanta, sus primeros Premios… la región lo espera con expectación.
-Tiene nueve años y el momento dependerá de Sus Majestades. De momento este año no contamos con su presencia.
-La asturianía de doña Letizia ¿ha acercado a don Felipe a la región?
-Llevo seis años dirigiendo la Fundación y lo que he podido ver en estos años es que el Rey demuestra un vínculo muy fuerte e intenso con las actividades de la Fundación y con los Premios los días que pasa aquí cada año. Al unir a eso circunstancias familiares, personales y vitales de la Reina, pues aún más, se trata de sitios con un significado especial, el lugar donde te has criado, donde has ido a la escuela, donde tienes tu familia… pero en todo caso él siempre ha estado muy vinculado a la Fundación, y me lo han dicho tanto Graciano, el anterior director, como otros compañeros. A esto se unen razones sentimentales y se nota.
-Lleva desde diciembre de 2009 al frente de la Fundación, esta es su sexta entrega de galardones. En estos años, ¿cómo ha evolucionado la Fundación?
-Ha evolucionado como el Patronato tenía en mente que evolucionara cuando me nombró directora. Me dio unas indicaciones claras, la esencia de la Fundación y de los Premios, la identidad, el significado de lo que hacemos, los valores que defendemos y reconocemos son los mismos y van a seguir siéndolos en la parte permanente, y lo que me pidieron fue adecuar las formas de conseguir esos fines, las formas de trabajar, a los tiempos que estamos viviendo, simplemente porque la Fundación desde el año 81 hasta el año 2009 ha cambiado sus circunstancias. Y eso es lo que se ha hecho. Si alguien compara unos Premios con otros verá, que la esencia e identidad de la Fundación es la misma, y nos hemos adaptado a los tiempos.
-Desde hace dos años todo el equipo de la Fundación trabaja desde la misma sede, antes estaban en dos localizaciones, ¿cuestión de operatividad?
-En febrero hará dos años que todo el equipo trabaja unido físicamente. Fue una propuesta que hice al Patronato, para mí era muy importante porque tener al equipo separado suponía pérdida de tiempo y por lo tanto de dinero además de mucho gasto añadido porque había que tener una sede en alquiler. Trabajamos mucho mejor juntos, hay mejor comunicación y en los momentos de máxima intensidad como la semana de los Premios con todos los actos que organizamos que son muchísimos, que esté todo el mundo cerca para poder ir resolviendo temas y atendiendo imprevistos es importante. Yo estoy muy contenta con tener a todo el equipo en el mismo sitio.
-El mes previo a la entrega de los galardones, ¿en qué medida se incrementan los trabajadores y colaboradores de la Fundación?
-Normalmente somos 21 personas y ahora en la oficina superamos los 200, hay mucha gente trabajando. La semana de los Premios organizamos unos 20 actos culturales distribuidos entre Oviedo, Gijón, Avilés y alguna otra localidad, y estos actos cuentan con una participación de entre 20.000 y 30.000 personas por año. Este hecho ha supuesto abrir a muchas instituciones su presencia en los Premios, desde la Asociación de Diseñadores Gráficos, a instituciones culturales como la Laboral de Gijón, el Niemeyer, otros colectivos, grupos de científicos, colegios y comunidades educativas, clubes de lectura, bibliotecas públicas, colegios profesionales, la Universidad… que de esta manera han sido parte y han conocido a los premiados. Se aporta una programación cultural de mucha calidad, muy especial, porque es única y abierta que es lo que perseguimos. Esto indudablemente trae consigo una gran actividad económica en muchos terrenos.
-El Campoamor se queda pequeño.
-Lleva muchos años quedándose pequeño. Hay muchísima gente interesada en acudir a la entrega de los galardones y para mí es frustrante tener que decir que no porque no hay sitio, las plazas son las que son. Pero vamos a seguir en el Campoamor.
-La entrega del galardón a Pueblo Ejemplar es uno de los actos más entrañables y cercanos. ¿Es complicado desplazarse cada año a un lugar?
-Tenemos la ventaja fundamental de contar con el pueblo, que se vuelca. Con eso, lo demás es echar horas de trabajo. Igual que los actos con los premiados, cuando coordinamos 50 clubes de lectura de 50 bibliotecas públicas para que vengan, vayan y estén y filmar lo que hablan, es muy complicado. Pero con esa disposición es cuestión de echar horas de trabajo y por horas de trabajo aquí no hay problema, dedicamos tiempo con la intención de todos de que salga muy bien, no nos asusta, al contrario, nos gustaría hacer más cosas, pero el tiempo es el que es, no hay más.
-Y la apertura de los actos a otras localidades asturianas ¿ha sido positivo?
-Es un gran esfuerzo que estamos haciendo, y estamos teniendo muy buena acogida. Los ayuntamientos también se vuelcan con esto, la participación de los vecinos es grande, con lo cual vamos a seguir por esa línea.
-¿Qué opina de las declaraciones desde el Ayuntamiento ovetense con el tema de la subvención municipal que recibe la Fundación?
-Nosotros estamos muy agradecidos al Ayuntamiento de Oviedo porque ha sido siempre un aliado de la Fundación en todas las cosas que se han hecho, igual que del Gobierno del Principado, los ayuntamientos de Gijón y Avilés o de la Junta General del Principado, que son las administraciones junto con el Gobierno de España que nos apoyan. Ese apoyo de todas las administraciones sumado supone en torno a un 16% de nuestro presupuesto, el resto son nuestros Patronos los que nos están financiando. Mi punto de vista sobre esto es como no podía ser de otra manera, agradecer todo ese apoyo, seguir trabajando con calidad y ofreciendo a los ciudadanos no solo asturianos sino españoles un mensaje muy claro de valores, calidad y excelencia que proyecta una imagen fuera de nuestro país de mucho nivel, no es que lo diga yo, es así, y respetar las decisiones que cada administración adopte en su momento, sobre todo hacia nuestros Patronos que se han mantenido ayudándonos en estos años complicados, más agradecimiento. Contamos con unos buenos premios, unos jurados extremadamente cualificados, un Patronato que vela por el cumplimiento de los fines y de la administración de la Fundación de la mejor manera posible, yo intento hacer mi trabajo de dirigir la Fundación junto a un magnífico equipo de profesionales. En eso estamos y en eso vamos a seguir.
-El actual alcalde se estrenará como anfitrión en la entrega de Premios.
-Él ya ha participado, asistió a la reunión de los patronatos en El Pardo y estuvo también en la inauguración de los Cursos de Verano de la Escuela de Música, a la que asistió doña Letizia. También fue jurado del premio de Concordia. Él ya ha participado y la relación con él es cordial y fantástica.
-En junio participó en el Foro de Comunicación y Escuela con una conferencia sobre la historia de la Fundación y los premiados. ¿Cómo fue la experiencia?
-Lo que he visto claro en estos seis años, y seguro que ocurría antes, muchísimos profesores, jefes de estudios y centros docentes están muy interesados en vincular la figura de un premiado, su trayectoria y logros o a la propia Fundación a sus clases y lo transmiten a los alumnos. Nos llegan muchas peticiones de este tipo y en ese caso fue del Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo, yo por supuesto fui encantada a hablarles de los Premios a estudiantes de la ESO que estuvieron interesados. Los chicos son totalmente naturales, espontáneos, me gusta y a veces es algo que se echa de menos.
-Tiene sus raíces maternas en Castropol. Cuando tuvo que trasladarse de Madrid a vivir a Asturias para asumir su nuevo trabajo, ¿fue duro el cambio?
-De niña yo pasaba en Castropol los tres meses en verano, desde que me daban las vacaciones del colegio, 21 o 22 de julio hasta el 15 de septiembre que comenzada. Después de pasar todo el verano con los abuelos volver a Madrid para mí era un horror. Cuando vine yo conocía bien sobretodo el occidente que es donde tengo la familia, desde Castropol hasta Oviedo. Al tener amigos aquí de antes de venir a vivir, nunca he tenido la sensación de venir a un sitio desconocido y decidir por dónde empezar. Además venir a trabajar a una institución como esta te arropa mucho, seas quien seas y vengas de donde vengas, la gente está deseando echarte una mano. Yo no tengo más que palabras de agradecimiento, me han tratado muy bien desde el principio.
-Está casada, tiene dos niños, el pequeño nació en Oviedo y tiene 17 meses. ¿Cómo lleva el tema familiar?
-Mis niños viven conmigo y están aquí escolarizados. Yo me veo como todas las mujeres con niños que trabajamos, lo llevas como puedes, organizándote, haciendo malabarismos y corriendo, en eso no me diferencio de ninguna madre y seguramente de muchos padres. Es la sensación de no llegar, no sé si es la auto exigencia que tienes, querer estar con tus hijos el tiempo que necesitan, trabajar como tienes que trabajar y correr todo el día.
-¿Su hijo mayor ya es consciente del trabajo de su madre?
-Lo es, pero no porque yo le haya dicho absolutamente nada. De hecho los periódicos y los programas que se refieren a mi trabajo prefiero que no los vea. Pero le llega por todas partes. No le hablo del tema porque supone mucha atención mediática y es muy pequeño, cuando llegue el momento ya le contaré. Cuando él viene con alguna confusión en la cabeza procuro aclarársela, nada más.
-Habrá mil anécdotas con los premiados, cuando llegan a Oviedo ¿se encuentran lo que se esperaban?
-Aterrizan con mucha sorpresa, eso es una pauta bastante común. También es verdad que estamos viendo que muchos de ellos reciben llamadas de premiados de años anteriores y vienen con referencias de la experiencia que van a vivir, llegan con unas expectativas muy altas, pero cuando se van casi todos nos dicen que todo lo que les habían dicho era cierto, y que es una experiencia de una vez en la vida. Muchos nos comentan, de los que han recibido otros premios, que nunca han estado en ningún reconocimiento donde sientan que el premio es tan importante para la gente y donde entren en contacto tan directo con la sociedad del lugar donde se otorga y donde haya tanta participación. Es un comentario muy generalizado.
-Aunque la estancia de los premiados está muy pautada, siempre tienen tiempo para ellos.
-Sí, siempre hay un rato para pasear o para ir a los actos culturales de la semana y la gente se les acerca y les habla, les reconocen por la calle y les pregunta, ven sus caras en los mupis y esto les llama la atención. Este calor no lo reciben en otros premios.
¬-Dependiendo de los premiados de cada año siempre suele haber uno más popular. Este año lo previsible es que la gente se vuelque con Pau Gasol después de su papel en el Eurobasket.
-Desde luego va a generar mucha expectación. En todo caso siempre hay claves que a uno le sorprenden. El aplauso de la calle a los Héroes de Fukushima fue impresionante, estaban emocionados, fue el premiado más aplaudido. Aquí al final viene desde la superestrella internacionalmente conocida, el músico, el poeta, el autor y después vienen unos valores humanos que emocionan y que se llevan por delante todo. Los deportistas son muy cercanos a la gente, son rostros más familiares. Y siempre que participan niños también hay una nota especial o el año pasado con Mafalda. Siempre hay sorpresas.
-Los premiados ¿traen algún interés especial?
-El prerrománico es un punto que genera mucho interés, algunos vienen vía Bilbao porque quieren ver el Guggenheim. Todos llegan con bastante información de la gastronomía asturiana, de la naturaleza y los que tienen un perfil técnico concreto llaman a investigadores de la Universidad que les son cercanos con su trabajo. La variedad de intereses es grande.
-¿Qué tiene pendiente la Fundación en un futuro?
-Siempre quedan cosas por hacer, y me gustaría hacer muchas cosas y sacarlas adelante, poco a poco.

Biografía

Estudió en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE), donde obtuvo en 1995 la Licenciatura en Derecho y la titulación de Letrado Asesor de Empresas. Tras otros estudios jurídicos y de gestión, en 1999/2000 cursó el máster en Administración y Dirección de Fundaciones y otras Entidades no Lucrativas por la Universidad Autónoma de Madrid. En el año 2007 cursó el Programa de Dirección General del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).
Se incorporó a la Confederación Española de Fundaciones, organización de la que fue nombrada directora técnica en 2001. Ha sido profesora tanto en el máster en Administración y Dirección de Fundaciones y otras Entidades no Lucrativas como en otros cursos y seminarios especializados del sector.
En el año 2003 se produjo la fusión de la Confederación Española de Fundaciones con el Centro de Fundaciones, fruto de la cual nació la Asociación Española de Fundaciones, organización de la que ha sido directora general.
Miembro del Club de la Haya y del International Women Forum, a lo largo de estos años de dedicación profesional y personal al sector fundacional español, ha participado en diversos foros y congresos y colaborado en publicaciones especializadas. Además, ha formado parte del Patronato de la Fundación Derecho y Discapacidad y del Foro de Expertos de Responsabilidad Social de las Empresas del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Es vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Directivos y miembro del Consejo de Redacción del Anuario de Derecho de Fundaciones. En septiembre de 2014 le fue concedida por el Ministerio del Interior la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco.